El cristianismo

Introducciòn

¿Qué es el cristianismo? ¿Cuándo y dónde surgió? ¿Quién fue Jesucristo? ¿Qué relación tiene esta religión con el anti judaísmo? El cristianismo es la sacralización de la vida y el mensaje de Jesucristo. Dicha figura es considerada a la vez hombre y dios- aunque con diferencias según la confesión -por los creyentes de tal religión. Desde un punto de vista histórico, el cristianismo supone la principal aportación del pueblo hebreo -y una de las más importantes influencias semíticas junto con el alfabeto- al ámbito geocultural occidental. La religión cristiana ha sido un factor primordial a la hora de conformarse el sentido de identidad europeo.

Las fuentes para el conocimiento de Jesús no son muchas y se reducen a los Evangelios (canónicos y apócrifos, unos 80 en total), las Cartas de Pablo y los Hechos de los Apóstoles (Lucas). Tales obras fueron escritas depués de la muerte de Jesús -mayoritariamente- entre finales del siglo I y comienzos del II d.C. Actualmente, textos como el Papiro Egerton (S. II d. C.) y otros contemporáneos como P1 o P2, el Manuscrito de Nag Hammadi (S. IV d.C.), el Manuscrito Sinaí tico (S. IV d.C.)[2], el Códice Vaticano (S. IV d.C.), el Códice Benzae Cantabrigensis (S. V d.C.), el Códice Alejandrino (S. V d.C.), el Códice Washingtoniano (S. V d.C.) el Códice Ephraemi Rescriptus (¿...?) son los testimonios directos más antiguos que se conservan como referencia a dicho personaje. Otros escritos coetáneos -transmitidos por los copistas medievales- que refieren a su figura o contexto histórico son las citas de historiadores como Flavio Josefo (Antigüedades Judías), Tácito (Anales) o Suetonio (La Vida de los Césares), así como fuentes del ejemplo de los Manuscritos del Qumrán (S. II a.C.-I d.C.) o el Talmud babilónico.

El cristianismo tiene su raíz en la Palestina del siglo primero. En esta época el territorio se encontraba bajo dominación romana. El país estaba densamente poblado y sus habitantes eran principalmente hebreos, aunque también había helenos (gentes de cultura griega), romanos y otras gentes orientales. La economía se basaba fundamentalmente en las actividades agrarias, aunque existía una pequeña porción de artesanos y comerciantes que desempeñaban un importante papel en la misma. Gran parte de la población era pobre y los judíos ricos pertenecían a la familia de Herodes y a la oligarquía sacerdotal, que era saducea. Políticamente hablando, las instituciones hebreas conservaron amplia autonomía durante esta fase de la ocupación romana; ejemplo de ello era el Sanedrín, que desde Jerusalén ostentaba la suprema autoridad jurídica y religiosa, controlando el culto del templo. En tiempos de Jesús el pueblo israelita utilizaba el arameo como vehículo de comunicación habitual, aunque también se hablaba el griego ático o Koiné. El hebreo estaba prácticamente reducido al ritual litúrgico.

Sectas del judaismo en tiempos de la vida de Jesús

En el contexto temporal próximo y contemporáneo a la vida de Jesús el judaísmo se encontraba dividido en varias facciones político-religiosas. De entre ellas se tiene constancia de la existencia de al menos cuatro corrientes principales. Según el historiador judío Flavio Josefo, estas son: Saduceos, Fariseos, Esenios y Zelotes.

  1. Saduceos. Formaban la nobleza sacerdotal y laica, ocupando el estrato superior de la sociedad hebrea. Representaban la ideología conservadora, que en lo religioso anteponía la autoridad del Pentateuco (los cinco libros de la Ley; Génesis, Éxodo, Levítico, Deuteronomio y Números) a la ley oral. Los saduceos pretendían una vinculación directa a Sadoc, el sumo sacerdote a quien David pusiera al frente del templo de Yahvéh; eran una derivación del sacerdocio sadocita, el legítimo. Dominaban en el Sanedrín [1] y tenían la responsabilidad del culto en el templo de Jerusalén así como de las ordenaciones sacerdotales. No creían en la existencia del más allá, ni en la resurrección de los muertos, así como tampoco en la actuación de los ángeles ni de la providencia (la atención amorosa de Dios, el gobierno y la dirección que Dios ejerce en el universo). Tenían una concepción religiosa no antropomórfica (Dios no tiene apariencia humana).
  2. Fariseos. Surgieron probablemente del movimiento hasídico [2] del siglo II a.C., pero sus raíces quizá se hunden en la época de dominación persa (S. VI-V a.C.). Eran representantes del movimiento sacerdotal creado tras el destierro babilónico del siglo sexto. Daban tanta importancia a la ley escrita como a la tradición oral. Acomodaban la interpretación de la Ley a las necesidades de cada momento. Controlaban la religiosidad de las sinagogas y las escuelas rabínicas, tanto elementales como superiores, en donde se dedicaban al estudio de los textos religiosos. Su doctrina de salvación era generosa con los israelitas, siendo menos entusiastas con los paganos, aunque la intensidad de tal diferencia de trato varía según los maestros o los libros. Los fariseos eran laicos y solían estar presididos por escribas (seglares cultos). A. Piñero considera como doctrina propia del fariseísmo la concepción de Dios como un ser absolutamente espiritual, trascendente, incomprensible, sabio, justo, misericordioso y padre de los hombres. El nombre de Dios no podía ser pronunciado, sino sustituido por otros términos. Ellos pensaban que Dios podía ser adorado desde cualquier lugar y que el hombre es libre para elegir el bien o el mal. Los fariseos concebían la creación divina del ser humano así como la existencia de la resurrección, los ángeles, los demonios, los espíritus y el “Juicio Final”. Eran enemigos de los romanos y, al igual que en la época macedónica, rechazaban las imposiciones externas aunque sin adoptar una postura violenta.
  3. Esenios. El desarrollo de esta secta tuvo lugar entre los siglos II a.C. y I d.C. Probablemente su origen deba situarse en los exiliados hebreos de Babilonia, quienes durante el destierro conservaron una visión hiperpurista del dogma religioso, el cual llevarían consigo tras su regreso a Palestina. Según Josefo, los esenios aparecieron en tiempos de Jonatan Macabeo, quien al enfrentarse al Maestro de Justicia provocó la ruptura del bloque hasídico y la consiguiente dispersión de los distintos grupos judíos, que anteriormente habían formado un todo homogéneo para hacer frente a Antíoco IV. Varios autores del siglo I d.C. Se ocuparon en describir la vida de los esenios, como el naturalista latino Plinio el Viejo, el ya mencionado Josefo, Filón de Alejandría, y ya en el siglo III d.C., Hipólito de Roma. Además de la información que nos dan estos autores tenemos otra fuente complementaria, los manuscritos del Qumrán [6], redactados por los propios esenios durante su estancia a orillas del Mar Muerto. Los esenios conformaban una corriente ascética de tipo mesiánico, la cual planteaba una religiosidad intransigente unida a un anhelo aislacionista. Hacían vida cenobítica -ermitaña- en torno al desierto y creían que el templo de Jerusalén estaba mancillado por un sacerdocio indigno, pues se auto consideraban los únicos herederos del auténtico Israel, utilizando para sí mismos la denominación de “el resto”. El esenismo tuvo sus principales focos de recepción en algunas ciudades de Judea y a orillas del Mar Muerto. Llevaban una vida comunitaria y no existía propiedad privada entre ellos. Se regían por un sistema normativo riguroso que penaba la más leve falta. Los interesados en entrar a la secta debían someterse a un período de prueba que duraba tres años. En las plegarias que precedían a la comida debían jurar ser piadosos; observar la justicia con los hombres; no perjudicar a nadie; socorrer a los justos y odiar a los injustos; obedecer a la autoridad permitida por Dios; no ser insolente cuando se tiene un rango superior; no distinguirse de los demás en la forma de vestir; no robar ni buscar ganancias ilícitas; no ocultar nada a la comunidad y no descubrir nada de ella a los ajenos de la misma (ni los libros ni los nombres de sus ángeles tutelares). Los esenios expulsaban de la comunidad a quienes cometían graves infracciones, a los que solían abandonar a su suerte, aunque podían readmitir a los arrepentidos. Se reunían un centenar de personas para tratar los asuntos judiciales. Veneraban a Moisés y castigaban con la muerte a quien blasfemaba contra él. Obedecían a los ancianos y se lavaban después de hacer las necesidades corporales. Se subdividían en cuatro grupos dependiendo de la fecha o antigüedad de ingreso en la comunidad. Muchos de los miembros vivían más de cien años. Su cosmovisión concebía que los cuerpos son incorruptibles y las almas inmortales, considerando el cuerpo como una cárcel temporal. Creían, al igual que los griegos, que a las almas buenas les estaba reservada una morada más allá del “Océano” y a las malas una lóbrega caverna. Algunos preveían el futuro a través de los libros sagrados. En sus ceremonias compartían pan y vino. Josefo señala a otro grupo deesenios, semejante en todo a los anteriores salvo en que son partidarios del matrimonio. Los esenios del Qumrán, tal y como ha demostrado la arqueología, sabían fabricar armas. Según Filón y Josefo, el número total de esenios se cifraba en 4.000.
  4. Zelotes. Es la cuarta secta descrita por Josefo en sus Antigüedades Judías. Doctrinalmente coincidían con los fariseos en todo salvo en que no admitían más señor que a Dios. Josefo da menos importancia a los zelotes (“celosos”) que a otras variantes judaicas. Eran contrarios a pagar tributo al emperador romano y a los matrimonios mixtos entre judíos y no judíos. Propugnaban la acción violenta, con la que pretendían crear un estado teocrático libre de extranjeros y de paganos. Se cree que el fundador de la secta fue Judas el Galileo, natural de Gamala, quién tenía un fuerte talante independentista. Los zelotes iniciaron la crisis que daría lugar a la primera guerra hebraica (66-73 d.C.) contra Roma.

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[1] El Sanedrín (סנהדרין) era una asamblea o consejo de sabios integrado por 23 jueces en cada ciudad judía. El gran Sanedrín -a su vez- era la asamblea o corte suprema de 71 miembros del pueblo de Israel..

El Sanedrín funcionaba como un cuerpo judicial, cuya jurisdicción no se limitaba solamente a asuntos religiosos, sino que también al ámbito civil. El Sanedrín funcionó durante la época de la dominación romana en Israel, desde la etapa final del Segundo Templo de Jerusalén y hasta el siglo V. Estaba dirigida por un sumo sacerdote, supeditado al anterior.

Como gobierno religioso tenía su cargo: fijar la doctrina religiosa judía; establecer el calendario de fiestas; regular la vida religiosa del país.

Como gobierno político: elaborar y aprobar leyes; verificar el cumplimiento del marco legal; juzgar los delitos.

Estos poderes estaban limitados por las autoridades romanas. Así si el Sanedrín condenaba a muerte a una persona, no podía aplicarse la sentencia sin la autorización del gobernador o procurador romano.ru-sib:Синедревон

[2] Hasidismo (del hebreo hasidim, ‘piadosos’), palabra que, en la antigua historia judía, remitía genéricamente al conjunto de personas piadosas. En algunos pasajes de losLibros Macabeos [3] y del Talmud [5] este término se refiere a aquellos que se distinguían por su lealtad hacia las leyes judías y por sus actos de caridad. Estos judíos ortodoxos se unieron a las revueltas de los Macabeos como una manera de oponerse a los esfuerzos del rey Antíoco IV Epífanes de Siria por helenizarlos. En muchas ocasiones, esta oposición llegó a costarles la vida, pero no lograban hacerles transgredir las leyes judías. Son considerados como los precursores de los escribas y fariseos.

[3] Macabeos (textos sagrados), cuatro libros, dos de los cuales (1 y 2 Macabeos) son parte de los deuterocanónicos del Antiguo Testamento para los católicos y cristianos ortodoxos, aunque los protestantes los incluyen entre los apócrifos [4]. Los otros dos (3 y 4 Macabeos) están considerados de diversas formas por las diferentes tradiciones cristianas. La iglesia ortodoxa griega incluye a Macabeos 3 en el canon de la Biblia, y a Macabeos 4 como apéndice del canon bíblico. Macabeos 3 y 4 son considerados por los protestantes como parte de lospseudoepígrafos, y por los católicos como parte de los apócrifos. Ninguno de los cuatro libros está incluido en la Biblia hebrea. El nombre Macabeos se deriva del seudónimo del líder militar Judas, o Iehudá, Macabeo (latín, del arameo maqqaba, posiblemente 'el martillador'). Fue el más renombrado miembro de los Asmoneos, una familia de patriotas judíos de los siglos II y I a.C

Primer Libro Macabeo: Conocido como 1 Macabeos, esta obra histórica da cuenta de las actividades de la familia de los Asmoneos durante la lucha de los judíos por su independencia en el periodo que va desde el 175 a aproximadamente el 134 a.C. Se lo ha datado en torno al 100 a.C. Su autor es anónimo, aunque los especialistas creen que fue un judío palestino, probablemente un admirador de los Asmoneos. Modeló su libro en gran medida siguiendo el patrón de los libros de Reyes y Crónicas. El libro se conserva sólo en sus traducciones al griego, habiéndose perdido el original hebreo. Los capítulos 1 y 2 relatan sucintamente el trasfondo y el estallido de la revuelta macabea contra el rey seléucida Antíoco IV Epífanes. A continuación se presentan en detalle las biografías de Judas (véase 3,1; 9,22), Jonatán (9,23-12,53) y Simón (véase 13,1-16,17). El libro termina con una breve referencia al reinado de Juan Hircán (o Hircano), hijo de Simón (véase 16,18-24). Muchos especialistas consideran que 1 Macabeos es la mejor fuente de este periodo de la historia judía

Segundo libro Macabeo: Conocido como 2 Macabeos, se trata de un epítome, o versión resumida, de una historia en cinco volúmenes, al parecer una obra de Jasón de Cirene (2,23). El autor del resumen es anónimo; su libro se ha conservado en griego. Los especialista han datado a 2 Macabeos de forma diversa, entre el 125 a.C. y el 70 d.C. aproximadamente. El libro relata la historia de los judíos entre el 180 y el 160 a.C. (más específicamente, durante el periodo de la carrera de Judas Macabeo), por lo que es paralelo a 1 Macabeos 1,10 hasta 7,50. Parte de este material complementa al de 1 Macabeos, aunque en la narrativa se hace hincapié en la teología y en los milagros, por lo que la mayoría de los especialistas consideran que su valor histórico es inferior al de 1 Macabeos. Los teólogos han hallado de interés a 2 Macabeos debido a la referencia precristiana que se hace en él a la resurrección de los muertos (véase 12,43-45). Las dos cartas que prologan el relato de los acontecimientos, dirigidas a los judíos egipcios (véase 1,1-2,18), han sugerido a algunos especialistas que 2 Macabeos fue escrito para alentar la fidelidad de la comunidad judía de Egipto

Tercer libro Macabeo: Conocido como 3 Macabeos, esta obra reviste un mínimo valor histórico. Fue escrito por un judío de la ciudad greco-egipcia de Alejandría, probablemente en torno al comienzo de la era cristiana, y su idioma original fue el griego. Se han barajado diversas hipótesis para el nombre de este libro, que describe acontecimientos ocurridos en Egipto antes de la revuelta macabea. Es posible que el nombre haga referencia a la posición del libro cerca de 1 y 2 Macabeos en numerosas versiones manuscritas de la Septuaginta y a su temática central, un relato del triunfo del pueblo judío sobre otro opresor cronológicamente cercano bajo cuya férula había sufrido.

Cuarto libro Macabeo: Conocido como 4 Macabeos, este libro es un discurso filosófico sobre la supremacía de la razón piadosa sobre las pasiones. El nombre del autor se ignora, aunque lo más probable es que fuese un judío helenista que lo escribió en griego culto en torno al comienzo de la era cristiana. La mayor parte de 4 Macabeos se refiere a aquellos judíos que sufrieron martirio por sus creencias religiosas durante la persecución de Antíoco Epífanes, y más específicamente el sacerdote Eleazar, los siete hermanos y su madre (véase 1,8-12; 5,1-18,24). El relato de los mártires macabeos parece haber sido extraído principalmente de 2 Macabeos 6,18-31 y 7,1-41

[4] Libros apócrifos (en griego apokryphos, 'oculto'), denominación dada a los escritos de tema bíblico aparecidos en los primeros siglos de la era cristiana, pero que no se consideran inspirados y en consecuencia, no se incluyeron en el canon de la Biblia. Dentro de toda esta literatura, los católicos y los ortodoxos distinguen ciertos libros, que denominan deuterocanónicos. Los protestantes distinguen a su vez otros libros, los denominados pseudoepígrafos, que para los católicos son libros apócrifos.

Con la ampliación de los horizontes históricos en los estudios bíblicos que se produjo en el siglo XIX, comenzó a reconocerse el valor de los Apócrifos como fuentes históricas. Escritos entre el 300 a.C. hasta el Nuevo Testamento, los Apócrifos arrojaron una valiosa luz sobre el periodo que comprende desde el final de las narraciones del Antiguo Testamento hasta el inicio del Nuevo Testamento. Son además importantes fuentes de información acerca del desarrollo de la creencia en la inmortalidad, la resurrección y otros temas escatológicos, así como de la creciente influencia de las ideas helenistas sobre el judaísmo.

[5] Talmud (en hebreo posbíblico, ‘instrucción’), cuerpo de ley civil y religiosa del judaísmo, que incluye comentarios sobre la Torá o Pentateuco. El Talmud consta de un código de leyes, denominado Mishná, y de un comentario sobre éste, llamado Guemará. El material del Talmud relativo a las decisiones de los sabios acerca de las cuestiones legales en disputa se conoce como Halajá; las leyendas, anécdotas y refranes del Talmud, que se utilizan para ilustrar la ley tradicional, reciben el nombre de Hagadá.

Existen dos compilaciones del Talmud: el Talmud palestinense (a veces llamado Talmud de Jerusalén) y el Talmud babilónico. Ambas contienen la misma Mishná, pero cada una tiene su propia Guemará. El contenido del Talmud palestinense fue escrito por eruditos palestinos entre el siglo III y comienzos del siglo V d.C.; el del Talmud babilónico, por eruditos que lo escribieron entre el siglo III y comienzos del siglo VI d.C. El Talmud babilónico se convirtió en el predominante porque las academias rabínicas de Babilonia sobrevivieron a las de Palestina durante varios siglos.

El propio Talmud, las obras de la erudición talmúdica y los comentarios referidos a él, constituyen las mayores aportaciones a la literatura rabínica en la historia del judaísmo. Una de las obras más importantes es el Mishné Torá (Repetición de la Ley, 1170-1180), escrito por el rabino, filósofo y médico hispanojudío Maimónides; se trata de un resumen de toda la literatura legal rabínica existente. Los comentarios más conocidos son los realizados sobre el Talmud babilónico por el rabino francés Rashi, y por una serie de estudiosos conocidos como tosafistas, que vivieron en Francia y en Alemania entre los siglos XII y XIV, y entre los que se contaban algunos de los nietos de Rashi.

El Talmud babilónico y el Talmud palestinense fueron impresos por primera vez en Venecia en 1520-1522 y en 1523, respectivamente, por el impresor Daniel Bomberg. En una traducción al latín, el Thesaurus Antiquitatum Sacrarum (1744-1769), de Blasio Ugolino (historiador y anticuario italiano del siglo XVIII) pueden encontrarse 20 tratados del Talmud de Palestina.

[6] Qumrán es el nombre árabe contemporáneo dado a unas ruinas, donde habría habitado una comunidad de la secta judía de los esenios, situadas en una terraza a cerca de dos kilómetros del Mar Muerto y 13 km al sur de Jericó, sobre los acantilados que se hallan tras la estrecha franja costera, cerca del oasis de Ayin Feshja, a 375 metros bajo el nivel del mar Mediterráneo.

Cerca de estas ruinas, entre los riscos al occidente, se encuentra un conjunto de cuevas, donde en 1947 unos beduinos descubrieron casualmente rollos (libros) con textos religiosos. Excavaciones arqueológicas realizadas desde 1950 en once cuevas, han permitido encontrar diversos manuscritos sobre la historia, tesis, estatutos y reglamentos de la Comunidad de la Alianza, que habitó el sitio; libros apócrifos intertestamentarios; y las versiones de libros de la Biblia, en hebreo y arameo, más antiguas que se conocen. Desde 1951 fueron excavadas también las ruinas.

La construcción original data del siglo VIII a. C. y duró abandonada varios siglos antes de ser reutilizada por los esenios; era una pequeña fortaleza, con algunas habitaciones en el interior y una cisterna circular para el abastecimiento de agua. Autores creen que era el sitio que algunos escritos antiguos llaman Secacah. Lo que quedaba en pie, fue ocupado por una comunidad hacia el 135 a.C. o unos años antes, cuando se añadieron dos cisternas rectangulares, una red de acequias, y dos hornos de alfarería. Los escritos de la comunidad, se refirieron desde entonces al sito como Damasco.

Hacia el 100 a. C. la construcción fue ampliada notablemente para servir a un número mayor de personas. Fue construido un sistema mucho más complejo de abastecimiento de agua alimentado por una corriente estacional que corría cerca, y llevado por un túnel y canales hacia grandes cisternas de almacenamiento, tres de ellas enormes.

Se levantó una torre maciza cuadrada que protegía la entrada, y se construyeron también depósitos y salones amplios, uno de ellos con bancos a lo largo de las paredes, apto para reunir muchas personas y otro, al lado, con una cocina y una despensa adyacentes, vajillas y otras señales de haber servido como comedor. La mayoría de las personas que usaban estos salones no tenían instalaciones adecuadas para residir permanentemente allí, por lo que se supone que una parte habitaba extramuros, en campamentos en Ayin Feshja y sitios cercanos, donde hombres y mujeres practicaban labores agrícolas o pastoriles para garantizar su sustento, tal y como lo exigían las propias reglas de la comunidad encontradas en las cuevas.

La construcción principal tenía 40 por 30 metros y el conjunto se extiende 80 metros a lo ancho y tiene 90 m de profundidad en su ala oeste, 40m en el centro y 70 m en el ala este.

Se encontró en Qumrán un ostracón (tiesto inscrito) con varias líneas en escritura hebrea. Es un contrato en el que un hombre llamado Honi dona sus posesiones, incluido un edificio, un olivar y un huerto de higueras, a un grupo llamado yajad (hebreo, juntos, comunidad). Si esta lectura es correcta, sirve de evidencia para identificar a la secta que vivía en Qumrán, y el nombre por el cual los miembros del grupo se designaban así mismos. Este término aparece en otros manuscritos de los esenios.

Se han encontrado mil doscientas tumbas, cubiertas de piedra y alineadas en sentido norte-sur, contrariando la costumbre judía. Aunque la mayor parte de los enterramientos son de varones, hay también de mujeres y unos pocos de niños. El único lugar donde se han encontrado tumbas judías similares, una docena, es En el-Ghuweir, 15 km al sur de Qumrán, donde hay unas ruinas de dimensión mucho menor, que datan del siglo I a.C.

La antigua fortaleza parece haber sido abandonada tras un terremoto o por otras causas en el 31 a.C. y reocupada desde el 4 a.C. Entonces fueron reconstruidas todas las instalaciones. Se han encontrado una gran cantidad de piezas de cerámica idéntica a la descubierta en la primera cueva, e incluso una jarra idéntica a la usada para depositar los rollos, así como tres mesas largas cubiertas de yeso y varios tinteros que datan de esta época final de la ocupación del sitio y que indican que en el primer piso había un lugar destinado para escribir o copiar manuscritos como los encontrados en las cuevas. La construcción fue destruida por los romanos en el 68 d.C. y ellos mantuvieron allí por un tiempo corto un puesto militar.

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